martes, 10 de junio de 2014

APUNTE UNIDAD 3

Unidad Nº 3:  : La expresión oral

Contenidos:
La expresión oral
El sentido expresivo de la oralidad
Elementos humanos y psicológicos de la comunicación oral.
El discurso. Importancia. Mensaje. Dificultades Organización. Elaboración. Vocabulario
El orador: convicción, dicción, gestos, actitudes, oportunidades.
El auditorio; características.
Técnicas de expresión oral.
La conversación: técnicas.-
La entrevista: técnica.


El acto de comunicación oral
El acto de la comunicación oral necesita de la coordinación de determinadas etapas y elementos que contribuirán a la optimización en la interpretación del mensaje, implicando que:
§                  Los interlocutores comparten un mismo entorno espacio-temporal, y esto vale para la comunicación cara a cara; en las comunicaciones telefónicas, lo que se comparte es el entorno temporal.
§                  Compartir el tiempo y el espacio hace que los deícticos, y las oraciones que a menudo quedan sin completar se carguen de sentido, y que las ambigüedades se resuelvan.
§                  La presencia y colaboración del receptor es importante para la construcción del sentido y para la eficacia de la comunicación. Que emisor y receptor estén presentes, que la comunicación no sea diferida como en el caso de la escritura, es un factor que hace que los gestos, las miradas y las entonaciones, las posiciones del cuerpo indiquen al que habla el nivel de comprensión del interlocutor. Al mismo tiempo este puede preguntar, pedir aclaraciones como: “pero, ¿Quién había dicho eso?” “¿Juan o maría?” “¡ah! ¿entonces maría también estaba?”. De este modo, la retroalimentación no verbal y verbal que recibe un emisor le permiten ir controlando la cohesión, la cantidad de información y la organización del texto que va construyendo; e incluso el tipo de texto que esta componiendo.
§                  Las reiteraciones, repeticiones, interjecciones, onomatopeyas, y expresiones de la subjetividad son consideradas “normales” en la comunicación oral cotidiana. Incluso son toleradas y admitidas en los textos orales que se emiten ante un público, por ejemplo charlas y conferencias, como elementos pragmáticos para atraer al auditorio.
§                  También son frecuentes las expresiones que evidencian: a) la conciencia de estar comunicado; b) la función fática del lenguaje; c) el control del propio texto, y d) el control de la comprensión del interlocutor. Expresiones habituales como estas: “¿me entiende lo que quiero decir?” “te voy a contar…” “pero ¡date cuenta…!” “no te disgustes, pero no tengo más remedio que decirte…” “¿me setas escuchando?”
§                  Se rompe la sintaxis, se usan con libertad diferentes registro y recurre a los sobreentendidos y a los implícitos relacionados con el conocimiento del mundo que comparten ambos interlocutores. La ruptura de la sintaxis y la libertad para el uso de diferentes registros, e incluso de lectos diversos, es fácilmente comprobable si se intenta hacer la desgravación de clases, talleres y conferencias, con la intención de publicarlos. Esto exige una tarea cuidadosa de conversión de lenguaje oral al lenguaje escrito, supresión de coloquialismos y de todas las características que hemos nombrado antes y que son propias de este tipo de comunicación. Por más académico, circunspecto y cuidadoso que sea el emisor, los deslizamientos al coloquialismo son inevitables, salvo que el conferenciante se atenga rigurosamente a leer una exposición previamente escrita.
§                  El receptor también puede construir significado ayudado por elementos paralingüísticos: entonación, pausas, intensidad, y por elementos no verbales: gestos, expresiones del cuerpo y el rostro. Así como el emisor puede  controlar el nivel de comprensión y la reacción general que tiene el receptor con respecto al discurso, y consecuentemente regular este ultimo; el receptor, para ayudarse a construir el sentido de lo que recibe,  también utiliza todos los elementos que- sin ser estrictamente palabras- acompañan a una emisión.    


 La preparación
Cuando hay que impartir una conferencia, dar un discurso, hacer una exposición o cualquier otro tipo de intercambio, es fundamental tener en cuenta que se necesita un determinado tiempo de preparación. Esto sirve para definir los objetivos, trazar un plan y realizar ciertas pruebas. Estos pasos son básicos si se quiere transmitir una imagen en la que predomine la transparencia, la claridad y un cierto toque de originalidad.
La preparación consta de tres fases: exploración, organización y aprendizaje/prueba.
Fase de exploración, en la que se decidirá el material que se va a usar. Posiblemente esta sea la secuencia más larga dentro del periodo de preparación. Una primera lectura rápida del material que llega a manos del conferenciante facilita una visión general, pero luego es inevitable profundizar en los temas que se consideran relevantes.
Fase de organización, en la que se ordenara la información según diversos criterios.
Fase de aprendizaje y prueba, en la cual se asimila el proyecto y se pone a prueba el trabajo acabado ante personas competentes del entorno del hablante. 

Factores que alimentan el miedo a expresarse en forma oral
Los seres humanos somos seres sociables por naturaleza. Sin embargo, no siempre es fácil hablar con los demás y expresar las ideas o sentimientos propios. Para algunas personas, la mera posibilidad de ser el centro de atención y ser objeto de la mirada de otros, es una perspectiva aterradora. También hay quienes son perfectamente capaces de hablar ante un público numeroso pero no resisten las situaciones interactivas en las que deben expresar sus opiniones y afrontar preguntas directas u otros puntos de vista. Una entrevista de trabajo, un debate o la necesidad de responder las cuestiones planteadas en un examen oral se transforman así en una experiencia traumática y desestabilizadora.
En algunas personas, el miedo a hablar en público no se manifiesta en situaciones puntuales como las descritas, sino que el individuo ha interiorizado un sentimiento permanente de inseguridad y nunca cree estar a la altura de las circunstancias, especialmente frente a los que ostentan un mayor poder o ante desconocidos.
Las personas que temen hablar en público suelen ver este problema de un modo distorsionado y hacen hincapié en los aspectos negativos más que en los positivos.
Temen probarse a si mismos, debido a que solo contemplan los riesgos que corren; como si se quedaran paralizados delante de un asesino, en lugar de huir de el, dejando  que la sensación de peligro sea una permanente amenaza.
Colocarse en posición más fuerte que el miedo significa controlarlo y evitar los hábitos que lo alimentan como:
F   Sacar conclusiones apresuradas y generalizar (lo que significa interpretar las situaciones globalmente, desde un punto de vista negativo y siempre en términos absolutos y extremistas).
F   Filtrar la información (es decir centrarse exclusivamente en lo que no funciona sin considerar los aspectos positivos).
F   Magnificar o minimizar datos( significa exagerar unas cosas desproporcionadamente y minimizar otras de un modo inadecuado)
F   Razonar subjetivamente (considerar la situación sin razonarla. Por ejemplo, diciéndose: Me siento un desubicado y los demás me miran como si lo fuera).
F   Personalizar situaciones (sentirse el centro de la atención, aunque no sea cierto)
Sin embargo, esta es la trampa: evitar y aislarse, y solo aumentan el miedo y en consecuencia la ya de por si, escasa tolerancia a asimilar positivamente los fracasos.

  ¿Cómo se pueden encontrar nuevas ideas para superar algunos obstáculos?
El miedo a hablar en público es uno de los más fáciles de superar, si la persona logra afrontar la situación que le provoca temor.
Evidentemente, encontrar nuevas ideas que sirvan para ampliar las perspectivas de resolución del conflicto, requiere de gran predisposición del emisor (que posee el conflicto) y de su capacidad de detección del problema, ayudándolo a elaborar una estrategia de trabajo que contribuya a dilucidar el dilema.
Una de las estrategias más asertivas para contrarrestar el miedo a hablar en público es la obtención de información sobre una temática específica sobre la cual se hará la intervención y el conocimiento del auditorio:
Para ello es necesario:  
¯    Acudir a una biblioteca pública.
En general se puede encontrar mucha información en una biblioteca pública tanto en lo que se refiere a un autor determinado como a los temas.
Un problema con el que es fácil toparse es que la información muchas veces no esta actualizada y se pierde mucho tiempo en constatar si el material encontrado es realmente el adecuado. Sin embargo, esta posibilidad jamás se debe desestimar si se quiere hacer una exposición seria.
¯    Acudir a una biblioteca especializada
Los colegios profesionales, como el de médicos, de psicólogos o de abogados, generalmente tienen bibliotecas especializadas que están abiertas al público y en las que se puede consultar también materiales especializados. Es probable que si no se conoce su funcionamiento se pierda mucho tiempo, así es que es mejor pedir ayuda a la persona encargada de asesorar a los usuarios. 
En este tipo de bibliotecas la información suele ser muy amplia, por lo que, a la hora de pedir material, se deben llevar anotados solo los cuatros o cincos temas que se consideran más importantes para la exposición.
Por ejemplo:
Si se tiene que hablar sobre el psicoanálisis, una amplia biografía de Freud sin duda servirá para consumo personal y para apuntar algunos datos, pero no para el grueso de la argumentación. Sería preferible pedir información a partir de determinadas palabras, como complejo de Edipo, ego, libido, represión y complejo de castración, que pueden ser temas de estudios del autor; o bien, teorías o casos expuestos por Freud; pero nunca “seguidores” o “precursores” de Freud.
Es normal que cuando se acude por primera vez a una biblioteca específica todo lo que se encuentre parezca valido, pero es recomendable recordar que hay un límite de tiempo no solo para la preparación, sino también para la exposición y, por lo tanto, lo mejor es concretar y no “andarse por las ramas”.
¯    Material de prensa
Normalmente, en la prensa se puede encontrar opiniones de expertos, reflexiones de periodistas, últimos descubrimientos y versiones fidedignas de determinados acontecimientos.
Se trata de un material inigualable, que sirve para ampliar de un modo original la idea que se va a desarrollar, pero que hay que consultar con sentido crítico.
Por ejemplo: los acontecimientos narrados de forma espectacular o excesivamente dramática no servirán de mucho y pueden hacer de un trabajo serio de investigación, algo mediocre. Lo conveniente es, sin dudas, buscar estadísticas, artículos interesantes de opinión y acontecimientos narrados con objetividad.
¯    Buscar en internet
Posiblemente esta es la vía más rápida para encontrar ideas. Solo hay que dirigirse a la sección que se desea (arte, filosofía, empresas, etcétera) y rastrear el tema de la información que se va a exponer.
En ocasiones se pueden encontrar artículos perfectamente elaboradas pero también puede haber información poco fidedigna. En todo caso, una vez que se haya obtenido el material, es conveniente comprobar los datos en otras fuentes.

Conocer al Oyente
En la comunicación con los demás, lograr ser comprendido depende esencialmente de dos factores: controlar el temor a ser rechazado y hacer que las palabras causen una buena impresión en el interlocutor. No es lo mismo hablar con un superior para pedir un aumento de sueldo que mantener una conversación ocasional con un desconocido, ni mucho menos impartir una conferencia para un gran número de personas.
Tipos de oyentes
Escuchar no solo implica un proceso personal para comprender, elaborar y responder. Se trata de una actitud más compleja ya que, desde el primer instante del encuentro, el oyente devuelve al hablante una imagen que es una especie de reflejo de sí mismo.
Así, cuando una o varias personas son buenos oyentes, de inmediato el que habla percibe que se le está tomando en serio y su entusiasmo y su confianza crecen. Tiene la sensación de que, si los otros están concentrados en sus palabras y se toman la molestia de dejar a un lado las propias necesidades, es porque para ellos es alguien importante o al menos una persona fiable. Percibe por muchos canales que el otro está considerando sus palabras, que le interesa lo que dice.
Pero, ¿Qué pasa cuando uno se topa con alguien que parece “duro de oídos”; cuando en lugar de escuchar reacciona poniéndose a la defensiva, con rabia, miedo, enfado…, o adoptando una actitud de indiferencia? ¿Es necesario pensar siempre que el problema recae en uno mismo, o acaso existe la posibilidad de que el oyente sea responsable de su falta de habilidad para escuchar?
Es obvio que para contestar estas preguntas en primer lugar hay que valorar que no todos los seres humanos son capaces de entender que el acto de escuchar no implica una actitud pasiva. En segundo lugar, es posible también encontrarse con personas que reaccionan intempestivamente y antes las cuales no se sabe qué hacer, aunque se trate de casos especiales. En general, se pueden prevenir esas reacciones del interlocutor. El ejemplo siguiente ilustra muy bien lo explicado antes.
En una conversación, a medida que el intercambio avanza, debe tenerse en cuentas que las expectativas de quien escucha desempeñan un papel predominante. Es algo que ocurre transcurridos los primeros minutos de un dialogo, cuando llega el momento de hacer concesiones, de buscar un equilibrio en la comunicación.
       Aunque parezca sencillo, al tratarse de procesos inconscientes, no siempre resulta fácil discernir con facilidad que le ocurre a la otra persona cuando la comunicación ha sido obstaculizada. De hecho, lo único que se puede hacer es:  
1.                  Analizar la situación objetivamente.
2.                  Desarrollar la sensibilidad para saber qué es lo que el otro está exigiendo en realidad.
Desarrollar la sensibilidad durante la comunicación consiste en reconocer que los oyentes tienen derechos a ser y a pensar diferente. En suma: es demostrar al interlocutor que también uno es un buen oyente. Si no se desea acabar con la impresión de no haber sido escuchado, hay que demostrar primero que se es tan buen oyente como orador como conferenciante.
Cuando anteriormente se hacía referencia a “tener en cuenta la realidad del oyente”, se estaba haciendo hincapié en que hay que tener  presente que por ejemplo, las personas que asisten a un curso de capacitación organizado por su empresa no tienen la mismas expectativas que quienes  van a una conferencia gratuita por que están interesados en el tema que se va a tratar, ni las que acuden a una convención.
En el primer y último caso, las personas que escuchan están realizando una actividad relacionada con su trabajo: se trata de una obligación, no de un descanso o un placer como ocurre con las del segundo grupo. Con toda probabilidad, muchas de las personas del primer grupo escucharan por obligación, sin espacio psicológico para el placer, y es posible que ocurra lo mismo con las del último grupo.
A medida que pasen las horas, los oyentes “por obligación” empezaran a sentirse fatigados y su capacidad de atención disminuirá. Tal vez entonces tendrá que ser el que habla quien se vea obligado a realizar un pequeño esfuerzo para despertar el interés y lograr que sientan motivados.
Sea cual fuere la circunstancia, el hablante cuenta con recurso para averiguar que esperan de él. Por ejemplo, antes de empezar un discurso o una conferencia se pueden dedicar unos minutos a escuchar las expectativas del público.
Se puede decir algo así como:
“ustedes están aquí para escuchar una disertación sobre las nuevas formulas de marketing en la empresa…”
O bien:
“tenemos poco tiempo, así que nos ceñiremos al tema del que hemos venido a hablar…”
Estas formulas casi nunca fallan y, los oyentes conocen cual es el tema de la charla, es probable que adecuen su interés a aquello que se les promete sin esperar mas.
Si se trata de una entrevista de trabajo, el oyente es el entrevistador y es posible averiguar qué espera de uno dejándolo hablar y observándolo.

Motivar al oyente
Por todo es sabido que, si las personas no consideran interesante lo que escuchan, la comunicación corre el riesgo de quedar en un “punto muerto”.
Como es lógico también es cierto que no todos los oyentes se motivan de la misma manera ni tienen la misma capacidad de atención. Hay personas que escuchan mejor y mantienen un alto grado de atención se están frente a un interlocutor que, además de decir cosas interesantes, les resulta agradable. Otros, motivados solo por el tema, no suelen tener en cuenta la amabilidad del hablante y si la capacidad de lógica y argumentación.
Sea como sea, de lo que no cabe duda es de que tanto en uno como en otro caso se exige una gran dosis de entusiasmo. No en vano, en general se considera que el grado de entusiasmo de un conferenciante, un vendedor, una secretaria o de un jefe tiene más peso que su currículo profesional. 
Desde este punto de vista, si se considera la eficacia en la transmisión de un mensaje, habrá que tener presente que la subjetividad del oyente desempeña también un papel determinante.
Basta de echar una mirada a las nuevas técnicas de publicidad para darse cuenta de que cualquier producto se presenta ante todo con “entusiasmo”. A diario se pueden ver personajes sonrientes y satisfechos que pronuncian frases del tipo:
“regálese algo que se merece, compre…”
O modelos justificando el uso de un determinado producto al decir:
“por que yo lo valgo” 
El entusiasmo es también una forma de apelar a la subjetividad del oyente, que al sentirse valorado, reacciona de un modo altamente favorable.
Evidentemente, este tipo de técnica denominadas de meta-comunicación deben ir acompañadas de una buena imagen y de mensajes no verbales positivos (véase el capitulo 7). Cuando esto no ocurre, en los intercambios directos existen signos que evidencian que la comunicación no está funcionando de forma favorable (véase recuadro de la página siguiente).
El entusiasmo también está directamente relacionado con la “credibilidad” así que resulta muy conveniente demostrarlo en las situaciones de comunicación.
Las expectativas de los oyentes pueden ser múltiples y variadas. Cuando dichas expectativas no son satisfechas por el hablante, deja de haber una relación de igualdad y aparece una de competitividad, de dependencia o simplemente de indiferencia, que provoca reacciones emocionales difíciles de controlar.
Si un oyente se empeña en no poner algo de su parte, el dialogo puede convertirse en una interminable “parida de ping-pong” donde cada uno reacciona exageradamente o bien nadie se escucha. Que esto no suceda depende de los interlocutores, de sus reacciones y actitudes, de su disposición de ánimo, etc.

Ajustar el nivel del lenguaje
Ajustar el nivel del lenguaje no significa, por ejemplo, que un profesor hable como lo hacen sus alumnos adolescentes, ni que se intente utilizar la misma terminología con que se expresa una persona con un nivel de estudios alto para hablar con ella. Se trata sencillamente de utilizar un lenguaje acorde con las circunstancias:
Ø    Estándar con personas que no son del mismo  ámbito intelectual, y
Ø    Técnico solo con aquellas que pueden comprenderlo.
De todas formas, respecto del primero existen giros y formas que deben evitarse, ya que confunden al oyente, como los giros o palabras que no se refieren a nada concreto. Tal es el caso de cosa o tema.

El Rol de la imagen, los gestos, la mirada y las manos durante la Expresión Oral
La comunicación es un proceso que adopta múltiples formas en las cuales intervienen diversos factores, entre ellos los mensajes transmitidos mediante el lenguaje no verbal.
El aspecto, la expresión del cuerpo, los movimientos, los gestos, la mirada, el tono y las inflexiones de la voz, no solo afirman o niegan las palabras expresadas, sino que pueden interferir en la calidad de los mensajes y en la seguridad con que se imponen.
Estar nervioso antes de un examen, de una presentación, de una reunión o de una entrevista de trabajo, es normal. En estas situaciones, la mente se prepara para entrar en la acción a través del sistema nervioso. Sin embrago este se convierte, muchas veces, en un impedimento a la hora de controlar las emociones.
En ocasiones, para dominar los nervios es suficiente con hacer una serie de respiraciones profundas y abdominales, y un esfuerzo por sonreír y relajar un poco los músculos para disipar la tensión localizada en ciertas partes del cuerpo. Una vez que se ha empezado a hablar, si los nervios nos traicionan, mantener una postura erguida y cómoda mirando directamente a los ojos del interlocutor, ayuda a no fijar la atención en las señales del cuerpo, al tiempo que facilita la regulación de la capacidad de concentración.
En cualquier caso, mientras se habla, lo importante es no cruzar los brazos en actitud de protección o defensa, porque debilita la autoimagen. Tampoco es conveniente, si hay varias personas reunidas en círculo, y de pie, mover el cuerpo de un lado al otro, intentando con ello relajarse, fundamentalmente porque el lado en que se apoya el peso del cuerpo indica hacia donde se dirige la atención y las demás personas pueden sentirse excluidas.
Un método eficaz para relajarse mientras se está sentado consiste en mantener las dos piernas paralelas, los pies firmemente apoyados y la espalda recta sobre el respaldo de la silla, lo cual demuestra que se tiene una personalidad cuidadosa, ordenada y equilibrada. Si se está sentado también es importante no cruzar una pierna sobre la otra, ya que esta posición genera tensiones inútiles en los músculos de la espalda, y da una imagen de persona ambiciosa y competitiva. Hay que recordar que las personas que saben cómo estar de pie, como sentarse, que controlan sus movimientos y dominan sus nervios, se consideran más responsables, de más confianza y con más sentido común.
Mediante los gestos se transmite y se apoya aquello que se está expresando verbalmente, pero también algunas alegrías, tristezas, miedos e inseguridades. Por lo tanto en una conversación en la que predomine la emocionalidad fácilmente hará sentirse indefensa fácilmente a la persona en una fracción de segundo, sobre todo si no es consciente de lo que puede llegar a comunicar a través del lenguaje no verbal.
En una conversación cara a cara, resulta imprescindible saber controlar ciertas expresiones a fin de expresar con exactitud el mensaje que se desea. Todo el mundo sabe que algunos políticos, directivos y empresarios estudian y ensayan a conciencia determinadas posturas, movimientos y gestos cuando deben exponer sus ideas ante personas de las que depende una negociación.
En esos momentos el lenguaje corporal de estas personas no es un reflejo directo de sus sentimientos sino de sus ideas, una herramienta de trabajo mediante la cual es posible dar pistas de su veracidad.
La fórmula para lograr dicha naturalidad es la práctica. Y no siempre es suficiente con mirarse en un espejo y ensayar una y otra vez. Lo mejor es poder grabar nuestras afirmaciones, para detectar que gesto sobra y qué actitud es la correcta, acentuando los aspectos positivos y detectando aquellos que resulten perjudiciales.
La mirada es uno de los elementos más importantes para saber si es posible iniciar la comunicación, continuarla o si, por el contrario, hay que dar por terminado el encuentro.
No cabe duda de que los ojos son la parte más expresiva del rostro y una de las primeras señales con significado que los seres humanos podemos comprender, porque nos hemos ejercitado en ello desde los tres meses de vida. Un bebe de esa edad puede saber con bastante certeza si es aceptado o rechazado tan solo con la expresión de la mirada de su madre o de otro ser querido.
Los movimientos de las manos son también movimientos corporales muy importantes. Con las manos, es posible atravesar el espacio personal para tocar a otros o realizar un infinito número de gestos en los que intervienen el brazo, el antebrazo y la muñeca. Sin embargo, lo más importante es que sirven para reforzar aquellos mensajes que se quieren transmitir con especial intensidad.
La posición que adopten las manos sirve para enviar mensajes subliminales a los interlocutores. Algunos de estos gestos tienen un significado muy claro que todos entienden.
El uso que se hace de las manos es determinante porque las mismas definen a la persona y a sus más íntimas creencias.


El Discurso de la Cortesía
Hay algunos actos de habla, como las órdenes o los pedidos, en los que la inten­ción del emisor puede entrar en conflicto con los intereses del receptor. En esas ocasiones, el uso adecuado del lenguaje constituye un elemento determinante para el logro del objetivo perseguido por el emisor, pues a la vez que intenta conseguirlo, quiere mantener una relación cordial. Entonces, el emisor despliega una serie de estrategias conversacionales destinadas a mitigar o evitar dichos conflictos. 
La cortesía es una estrategia al servicio de las relaciones sociales que se aplica de acuerdo con el grado de relación existente entre los interlocutores.
Observen los siguientes ejemplos.
"¿Qué perfume usas?"
"¿Puedo preguntarle, si no es mucha indiscreción, qué perfume usa?"
El primer enunciado es adecuado cuando la relación entre los interlocutores es de absoluta confianza y familiaridad. En cambio, si entre ellos hay una clara dife­rencia social o falta familiaridad, el segundo enunciado es el adecuado.
La estrategia de la cortesía consiste en utilizar formas indirectas, como pedir permiso para evitar o atenuar la posibilidad de que el otro sienta que está obliga­do a responder o que se viola su intimidad.
La cortesía obliga, a veces, a eludir los pronombres personales o las opiniones propias para limitar la subjetividad. Por ejemplo, no es lo mismo decir "En estos casos, es mejor hacerlo nuevamente" que "Hágalo nuevamente". –En el segundo caso, seguramente el destinatario podría sentirse cohibido o violentado por la orden directa.

La Cortesía y la Oralidad
La cortesía es el principio que justifica el empleo de actos de habla indirectos, porque estos no imponen una obligación sino que "fingen" abrir al oyente la posibi­lidad de realizar o no el acto solicitado. Su "carácter respetuoso" la hace adecuada a las situaciones en las que no hay familiaridad o igualdad. Estos son nuevos ejemplos:
a) Si tiene un rato, puede revisar estos informes.
b) ¿Podría revisar estos informes, por favor?
c) Quería pedirle, si no es mucha molestia, que revise estos informes.
d)        Convendría que revisara estos informes.
En el primer ejemplo, se expresa claramente la voluntad de no interferir con los planes del oyente.
En el segundo caso, el uso del condicional ("podría"), unido a la forma interro­gativa, indica que no se parte del supuesto de que el oyente está dispuesto a realizar la acción. Además, el uso del "por favor” pretende compensar la posible molestia ocasionada.
En el tercer ejemplo, el uso del pretérito imperfecto ("quería") mitiga la fuerza del pedido y la presencia de la cláusula condicional ("si no es mucha molestia"), expresa claramente la intención de no invadir el territorio del otro.
En el último ejemplo, la ausencia de un sujeto personal ("Convendría que...") desliga al hablante del pedido, presentándolo, de este modo, no como expresión de un deseo propio sino como una necesidad superior.
Como vemos, las estrategias se orientan, sobre todo, en tres direcciones:
-                 No limitar la libertad de acción del oyente;
-                 Pedir excusas u ofrecer compensaciones por la posible limitación y
-                 Distanciarse de la responsabilidad de haber efectuado el pedido.
También se aplican estrategias de cortesía cuando la relación entre los interlocutores es muy estrecha o cercana. En este caso, se orientan a reforzar los lazos de camaradería, colocando al otro en una posición agradable. Por ejemplo, cuando el médico le dice al paciente, mostrando interés por sus cosas: ¿Cómo andamos?
Si se trata de un pedido o una orden, la estrategia se basa en la expresión de aprecio hacia el oyente y sus deseos, y en la similitud de estos deseos con los del hablante. Por ejemplo:
a)      Tenemos que revisar estos informes.
b)      ¿Revisarías estos informes?
c)      Hoy revisas vos los informes y mañana lo hago yo.
En el primer ejemplo, con el uso de la primera persona plural ("Tenemos”) se crea un territorio común, identificando los deseos del hablante y del oyente.
En el segundo, con él uso del condicional ("Revisarías") se da por sentado que no existe intención de forzar al otro y que se cuenta de antemano con su cooperación.
En el último, al ofrecerle una compensación explícita ("mañana lo hago yo"), la reciprocidad disminuye el riesgo de que el otro se sienta afectado.
Otras estrategias de cortesía de este último tipo son, por ejemplo, usar las mar­cas de identidad social o de grupo al que pertenece el oyente (jerga o dialecto), usar diminutivos cariñosos, chistes y bromas compartidos, etcétera.
En conclusión, los hablantes emplean estrategias de cortesía para establecer un clima de respeto mutuo, para mejorar el trato amistoso o incluso para distanciarse del oyente.

Hablar en Clase
Para los estudiantes leer en voz alta o expresar sus ideas y pensamientos frente a los profesores no siempre es sencillo.
La mayoría está acostumbrada a hablar con personas de su edad y en una jerga que se compone de unas pocas  palabras a las que se les atribuye más de un significado. Por lo tanto algunos alumnos presentan serios problemas a la hora de transmitir los mensajes con claridad.
Es indudable que hay que intentar mejorar los métodos que tienden a hacer que el alumno se sienta seguro, reflexione, analice, elabore, sintetice y comparta sus ideas, pero también deben servir para que ganen en autoconfianza; el objetivo no es repetir de memoria técnicas de oratoria que acaban siendo estériles y con las cuales se corre el riesgo de que se aburran rápidamente.
Los exámenes orales tienen por objeto descubrir hasta donde sabe comunicar sus conocimientos con precisión un alumno.
La claridad y fluidez con que se exprese serán en este sentido determinante para su valoración, pero también las estrategias que emplee y el control de los nervios:
§    Claridad y énfasis  en la exposición: para lograr un lenguaje apropiado es recomendable escribir el texto que se va a exponer, destacando especialmente los puntos más importantes y en los que habría que poner especial énfasis.
§    Las estrategias: dependerán de si sabe o no la respuesta a la pregunta. Es importante estar seguro de haber comprendido lo que se le ha  preguntado y, luego tomarse el tiempo necesario para hacer una breve reflexión; expresarse pausadamente y no intentar hablar a toda velocidad para finalizar rápido; tener en cuenta que una referencia fundamental es la expresión del profesor, a fin de modificar si es preciso lo que se esta diciendo.
§    Hacerse un esquema mental: de todas las estrategias  es la estrategia que mejore resultados ofrece. Un guión que contenga las cinco o seis ideas principales del tema a tratar servirá para demostrar que se ha leído y estudiado.
Incluso cuando una respuesta no se conoce en profundidad, tener un esquema a mano permitirá expresar algunos conceptos y dar una imagen de alumno aventajado.
Las exposiciones o los trabajos prácticos en grupo suelen tener un valor similar al de los exámenes orales pero con una estructura diferente. Un integrante del grupo deberá comunicar los objetivos, lo que permitirá dar a conocer el plan que se ha seguido.
En este tipo de trabajos los oyentes esperan siempre cuadros de referencia en los cuales poder situarse. Por otro lado hay que tener en cuenta que explicar un tema entre varias personas requiere ceñirse a un cierto orden a fin de hacer comprensible la exposición y demostrar que las horas de esfuerzo e investigación han dado sus frutos.
Uno de los peligros de la e4xposicion en grupo es referirse a conceptos técnicos que para los oyentes tal ves no son tan familiares como para quienes han trabajado con ellos. Por ello se recomienda antes de iniciar la exposición, escribir en la pizarra aquellas palabras difíciles que aparecerán durante la exposición para que, llegado el momento de la explicación, resulten más comprensibles, también hacer la aclaración pertinente y en forma concreta y rápida durante se está trabajando con mencionados conceptos evitando que los oyentes se desvíen del tema.

Hablar en el trabajo
Las personas dedican una parte muy importante de sus vidas al trabajo y, en el mundo profesional, no solo hace falta un alto grado de capacitación sino también mucha habilidad para intercambiar información con otras personas. El uso adecuado de un vocabulario técnico, entendible para todo tipo de oyentes, respetando tiempos de conversación y respondiendo a los interrogantes del contexto, como profesionales y trabajadores que ponen en práctica una ética propia que les es propia y cuyo objetivo es comunicarse.
Sin embargo, con frecuencia se olvida que existen técnicas de comunicación que permiten obtener los máximos beneficios en el menor tiempo posible. Tal es el caso del mundo de las ventas, las reuniones, las entrevistas de trabajo, las negociaciones, la atención al cliente, al paciente o al alumno, las conversaciones entre profesionales, las conferencias, los debates, etc.

Técnicas de Expresión Oral
El Discurso
Cuando se va a pronunciar un discurso, lo más importante es tener en cuenta cuatro aspectos fundamentales:
1.                  El tiempo del que se dispone.
2.                  Reducirla información al tema que se va a tratar.
3.                  Las condiciones ambientales.
4.                  El tipo de público.
Sin duda estos cuatro elementos también son importantes cuando se ha de impartir una conferencia, pero a diferencia de esta, en el discurso el valor no esta tanto en quien lo pronuncia sino en que se dice, además de que existen pocas probabilidades de que se produzca un intercambio activo con los oyentes o que estos puedan participar con preguntas u opiniones.
El tema del discurso: hay quienes creen que para pronunciar un discurso es importante reunir toda la información disponible y resumirla en un número determinado de folios.
Sin embargo, así existen muchas posibilidades de que el discurso acabe transformándose en una exposición monótona y aburrida. De lo que se trata es de dar uno o como mucho dos mensajes claros partiendo de la propia experiencia, del motivo por el que se habla o de un episodio que exija cierta reflexión.
Tipos de discursos más frecuentes:
¯    Discurso social: se trata de un discurso aparentemente informal pero que implica un alto nivel de responsabilidad, ya que es un compromiso con la comunidad, con determinados festejos, aniversarios, inauguraciones… Estos discursos, denominados de ocasión, generalmente se refieren a valores estéticos y morales, aceptados por la gran mayoría y en ellos, pueden introducirse elementos humorísticos o refranes populares que concuerden con las expectativas del público y que sean aptos para todas las edades. Contrariamente a lo que puede suponerse, a veces también hay que tener en cuenta que estos discursos sociales pueden ser solemnes y en algunos casos tristes, por ejemplo cuando se trata de actos en recuerdo de alguien. En estos casos, es importante preparar con tiempo las palabras que van a pronunciar a fin de no herir sensibilidades e infundir un clima de respeto por el acontecimiento.
¯    El discurso político o empresarial: este tipo requiere de una gran meticulosidad a la hora de presentarse frente a un auditorio. En cualquier caso hay que destacar que, tanto en el político como en el empresarial, no se necesita ser un líder sino una persona con suficientes recursos de persuasión. La argumentación podrá ser variada pero siempre deberá ajustarse a las leyes de la lógica (leyes del razonamiento humano), la dialéctica ( procedimientos que se ponen en juego para aprobar o refutar algo) o la retorica ( uso de recursos lingüísticos con el fin de persuadir, movilizando resortes no racionales, como son los afectos, las afecciones, las sugestiones….).
¯    El discurso escolar: suelen ser breves, dado a que tanto los niños como los niños se distraen con facilidad. Generalmente, un buen discurso escolar se caracteriza por hacer referencia a hechos relacionados con el ámbito educativo y que implican a los estudiantes. En estos casos, las anécdotas y las citas prevalecen sobre el humor, y las conclusiones casi siempre dejan una enseñanza apta tanto para los estudiantes como para los adultos que estén presentes.
El estilo del discurso: Independientemente de la situación, para que sea efectivo, todo discurso debe ser claro y coherente respecto a las ideas, y simple en lo que se refiere al uso de las palabras. Por esta razón, lo primero que debe hacerse para elaborar un discurso es organizar todos los datos disponibles y seleccionar aquellos que resultan imprescindibles y necesarios para cumplir los objetivos de la exposición.
Si el auditorio es amplio y heterogéneo, el vocabulario tendrá que ser no solo sencillo, sino en cierto modo familiar y coloquial. Pero si lo que se expone es un tema medico o financiero, por ejemplo, es inevitable hacer uso de terminología específica, cosa que no equivale a construir un discurso oscuro e inteligible.
Las frases cortas y las estructuras sencillas facilitan la comprensión, con lo que también habría que huir del exceso de subordinales y de la sucesión infinita de complementos. Por ejemplo:
Si escogemos la línea del término medio como norma de acción, una cuestión segura que no resolvería nunca el problema que nos ocupa es que en cuestiones empresariales el término medio no sirve para resolver aspectos de tipo financiero, con lo que la política empleada por determinados directivos que hasta ahora han decidido en esos términos queda obsoleta……
Por el contrario, resultaría muy efectivo alternar la longitud de las frases. De este modo se crea un cierto ritmo y el ejemplo anterior podría quedar más o menos así:
La política del término medio como norma de acción no ha dado buenos resultados. Cuando los problemas financieros de las empresas exigen decisiones extremas, la posición de determinados directivos resulta obsoleta…..
El uso excesivo de sinónimos también permite transformar un texto, sobrecargarlo y convertirlo en algo aburrido, más que atrayente y cautivador.
Aunque inicialmente, los oyentes estarán interesados en el tema que se expone, es necesario dedicar tiempo para elaborar un discurso atractivo a fin de que el auditorio se sienta seducido e impedir así que la atención decaiga a los pocos minutos de iniciar la exposición.
Los discursos deben presentar una estructura en la que primero se presentan las ideas, luego se razonan y finalmente, llevan a una conclusión lógica.

La Exposición
Según el diccionario, es “hablar sobre un determinado tema para hacerlo entender o conocer a otras personas.” De esta definición surgen las siguientes características:
ª                  Se trata de una comunicación oral
ª                  Versa sobre un tema, es decir cuenta con una unidad temática.
ª                  Está destinada a un público al cual llega de un modo más o menos directo.
ª                  La exposición es bastante frecuente en nuestra vida diaria. Puede ser relativamente breve, acerca de un tema intrascendente, en circunstancias más o menos formales, o puede llegar al más alto grado de pulimento del discurso.

La Argumentación
Es una práctica social, un modelo de razonamiento, que se asocia al tipo de discurso y a la función del lenguaje. Constituyen una serie de razones que el emisor presenta para convencer al otro de que la tesis es verdadera.
Se argumenta en las conversaciones cotidianas, en los avisos públicos, en los artículos de opinión, en los discursos, cuya intención es persuadir, obtener algún beneficio del oyente, unificar opiniones, pedir disculpas. En toda argumentación, hay una intención.
Se puede argumentar sobre diversos temas, por ejemplo el estado del tiempo, el resultado de un partido de futbol, el aumento de los precios, el valor de un libro o de una película.
Su importancia radica en la posibilidad de desarrollar conceptos, analizar una situación, realizar críticas, pronunciarse a favor de algo, elogiar una acción, influir sobre una decisión, objetar ideas, deducir consecuencias, demostrar razonamientos, pudiendo demostrar a través de la misma nuestro máximo signo de racionalidad.
Argumentar, no es opinar (expresar una idea, es mostrar que se siente o cree algo) es dar las razones que promuevan la credibilidad del receptor.
Se estructura en:
1.                  Título o subtítulo
2.                  Introducción: aquí se enuncia el tema que se va a tratar, se presenta la tesis o postura propia que se va a defender. La tesis es un enunciado expresado en una oración aseverativa, a partir del cual se estructura la argumentación.
Se puede citar algún personaje importante o narrar un hecho relacionado para mantener la atención del receptor.
3.                  Demostración: en esta fase se defienden las posiciones, se esgrimen argumentos, se apunta con todo lo que se sabe, se buscan puntos de ataque, se disparan razonamientos, se pierde o se gana la querella.
4.                  Conclusión: en la etapa final se sintetizan las ideas fundamentales de la argumentación, se enuncian las consecuencias de todo lo dicho, se propone una determinada actitud o plan de acción, se señalan cuales son los puntos que aún quedan pendientes con respecto al tema.

El discurso argumentativo se basa en la necesidad de los seres humanos de persuadir a sus interlocutores o de llegar a un acuerdo certero con ellos respecto de cómo es el mundo. Cuando argumentamos, pretendemos convencer a nuestro interlocutor de que nuestra tesis, nuestras propuestas son validas y certeras.

Pueden utilizarse conectores tales como: en primer lugar, ante todo,  en segundo lugar, en segundo término, por último, finalmente, en conclusión.

El texto puede presentar también una organización en la que la tesis sea una  especie de discusión con otras posiciones. Pueden usarse conectores como: a pesar de que, aunque, si bien, pero, sin embargo, no obstante,
Estructura práctica del discurso Argumentativo
Ej.:
La Educación: Un dilema
Hay quienes sostienen que la educación de antes era mejor………………..

(DAR EJEMPLOS)

Sin  embargo, no existían los recursos pedagógicos con los que hoy se cuentan…………….
(HACER  AFIRMACIONES)

Aunque tenemos que reconocer que un sujeto con 6to grado……………………………
(EXPLICAR)

Pero podemos tener en cuenta que hoy la educación se enriquece con los aportes…………
(ENUMERAR)


Finalmente, para mí la formación………………….

(CONCLUSION)





La Entrevista
Es una forma de oralidad compleja, se trata de un dialogo entre un entrevistador y un entrevistado, a su vez este dialogo es presenciado por un público que está pendiente de lo que se dice.
Como situación de comunicación oral, la entrevista tiene algunas características de cierta formalidad, por lo cual el entrevistador prepara con anterioridad un guion donde consigna temas sobre los que le interesa interrogar al entrevistado.
Previa a la entrevista, es importante investigar la personalidad y actividad del entrevistado, a través de informantes, de libros, revistas, periódicos y otras fuentes. Luego se prepara el guión que dará origen a las preguntas que se plantearán.
El encuentro se concreta a partir de un objetivo claro, una vez realizada la investigación previa sobre el entrevistado y con un temario preestablecido.
Es importante que la situación se realice con naturalidad. El mensaje debe ser convincente para que se produzca una reacción en el destinatario: informarlo, enojarlo, divertirlo, asustarlo, etc.
En la entrevista tiene importancia, tanto lo que se dice, como los gestos que son los que refuerzan la verosimilitud del mensaje.

La Conversación
Como en toda interacción social, los participantes de una conversación deben cumplir con ciertos requisitos:
v    Seguir un cierto orden
v    Referirse el uno al otro, conversar sobre el mismo tema
v    Ser relevante: cada emisión debe ser coherente
Los participantes al conversar hacen uso de la palabra en forma alternada. La unidad de la conversación es el turno de habla (lapso durante el cual uno de los participantes toma la palabra).
Los turnos de habla están organizados en el tiempo, cada uno sucede a otro. En la conversación cotidiana la extensión de los turnos no está prefijada, aunque si uno de los hablantes se extiende demasiado es probable que sea interrumpido o sancionado de alguna manera.
La distribución de los turnos de habla, se negocia constantemente. El control de la palabra es un objetivo por el que los participantes compiten. La conversación es una negociación constante en la que entran en juego las relaciones de poder entre los participantes.
La conversación comienza con la apertura, constituida por los saludos. La orientación, en la cual se prepara la introducción del tema sobre el que se va a conversar. La categoría central es el objeto de la conversación, aquello sobre lo que conversan los participantes. La conclusión tiene la función de cerrar el tema. La terminación puede desempeñar dos funciones: comentar la conversación que se ha mantenido y/o planificar un próximo encuentro. Termina con una formula de saludo.

Dinámicas Grupales Orales
Cuchicheo: se formula el tema en forma de pregunta concisa, se dialoga en pareja dos o tres minutos, en voz baja, hasta llegar a una conclusión.
Al finalizar el plazo establecido, un miembro de la pareja expone las conclusiones.
Phillips 66: se forman subgrupos de seis personas; en cada uno se designa un coordinador y un secretario. Ningún miembro debe exceder de un minuto su exposición. Cuando los seis han dado su opinión, se discutirá brevemente en búsqueda de un acuerdo. El secretario anotara las conclusiones y las leerá en el grupo grande.
Esta técnica desarrolla en los miembros la capacidad de síntesis, los ayuda a superar inhibiciones para hablar en público y los forma como oyentes de un pequeño grupo de interlocutores.
Conversación del grupo grande: se disponen los asientos en semicírculo. Los participantes deben conocer los requisitos de un buen conversador.
El tema debe ser interesante. Una persona oficiara de coordinador.
El panel: se forma con un grupo de expertos, que preparara una argumentación por escrito. Este plan deberá ser lo suficientemente flexible para aplicarlo con elasticidad, según las circunstancias del momento. Se elige un coordinador quien previamente se reunirá con el equipo para ajustar detalles.

Debate o Foro
Es la meta final de la conversación polémica. Se esta frente a un debate, cuando se trata de un grupo que guiado por un coordinador, discute libremente sobre un tema o situación, intercambiando opiniones, en búsqueda de una verdad que satisfaga a la mayoría.

Conferencias
La característica principal de una conferencia es que se suele leer ante un público desconocido. Si el público es indefinido en la materia,  no habrá que profundizar demasiado, sino que queden absolutamente claras  las ideas. No ocurre lo mismo, si nos encontramos con un auditorio compuesto por expertos.
Las conferencias enfrentan al orador con un numeroso público al que se debe cautivar y convencer.
Las conferencias a diferencia de los discursos, suelen tener dos partes bien diferenciadas:
a)                  Una primera parte en la que el conferenciante expone el tema y ….
b)                 …..un segundo bloque interactivo en el que los oyentes reflexionan en voz alta o hacen preguntas.
En la mayoría de los casos, estas preguntas no suelen estar tan relacionadas con el tema tratado sino con el punto de vista del conferenciante, es decir, sobre que opina o como ve determinado asunto.